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04
May
09

Críticas al show en la prensa argentina

El mejor concierto de Oasis

Además de sus clásicos himnos, los de Manchester presentaron canciones de su último trabajo, Dig Out Your Soul.

River Plate

Voz inspirada. Junto al parco de Noel, el hermano Liam demostró que en la noche de River sus cuerdas vocales estuvieron a punto. (Foto: Roberto Ruiz)

Está claro que los hermanos Gallagher son un destilado de frialdad y su fuerte no está en los vivos. Y que, tal vez por eso, el público suele responder de manera acorde. Gélida pero fielmente. Sin embargo, el show de Oasis ayer en River fue, probablemente, el mejor de sus conciertos porteños. Con un Liam de voz inspirada, algunos grandes hits (Champagne Supernova, Don’t Look Back in Anger, Wonderwall) y el histrionnismo parco e indispensable de Noel, los de Manchester impusieron su música, finalmente, a fuerza de buenas interpretaciones y mejores temas.

La lista mix de himnos de Oasis y nuevas canciones (del más reciente disco Dig Out Your Soul) dio paso al grand finale que, como siempre, fue un cover. Esta vez, un clásico que ya habían hecho en Buenos Aires y uno de sus temas favoritos: I Am The Walrus.

El año pasado Alan McGee comparó Dig Out…con Revolver y Beggar’s Banquet (séptimos y geniales discos de The Beatles y Rolling Stones). Y dijo que ese número les iba a traer suerte. Bien: en la misma sintonía, la presentación porteña estuvo, por lo menos, bien aspectada.

Fuente: Suplemento Si! del diario Clarín.

Oasis Cautivó a 40.000 personas

La banda británica concretó anoche su cuarta presentación en la Argentina con un espectacular concierto en River. Cuando terminen esta gira, los hermanos Gallagher se tomarán un largo descanso a raíz de sus continuas peleas.

Los británicos de Oasis confirmaron anoche que son una de las mejores bandas del mundo al brindar un espectacular concierto en su cuarta presentación en la Argentina, ante más de 45 mil personas en el estadio de River Plate.

Apoyados en una lista de canciones poblada de hits y de clásicos, esta banda que inició la ola del brit pop hacia finales de los ’90, demostró que para sobrevivir a varias modas solo hay que componer grandes temas y saber tocarlos.

Y es esta versión siglo XXI de Oasis liderada por los hermanos Liam y Noel Gallagher, a la que se suman los talentosos Gem Archer en guitarra, Andy Bell en bajo y el baterista Chris Sharrock, la que le da el mejor viaje a cada canción.

A eso hay que sumarle que quizás Noel Gallagher sea uno de los mejores compositores de su generación y que Liam es, siempre y cuando esté limpio y de buen humor, un gran vocalista.

Con estos ingredientes y un público que los quiere y por eso cumple metiendo 45 mil personas en una noche estrellada en River, en la cuarta visita de los otrora chicos malos de Manchester.

Su primer show en Buenos Aires fue en 1998 en un Luna Park y luego en 2001 y 2006 concretaron sendos y recordados conciertos en el Campo de Polo, en Avenida del Libertador y Dorrego.

Y para ratificar pergaminos a los que Oasis les bastó arrancar su show con el fenomenal rocanrol Rock and Roll Star, de su primer disco Definitely Maybe (1994), considerado a estas alturas un clásico.

Con el pelito corto y con un típico pilotín inglés que le llegaba hasta las rodillas, Liam ratificó con su arrogancia característica, porque es una de las mejores voces del rock mundial.

El efecto fue tal, que la gente que esperaba sentada con algo de frío comenzó a saltar inmediatamente sonó el riff diseñado por Noel que luego le dio rienda suelta a su guitarrón Gibson en el hit Layla del disco Don’t Believe The Truth (2006).

El nuevo disco Dig Out Your Soul tuvo su lugar con el primer corte The Shock Of The Lightning, un rocanrol con el sello típico de Oasis, en el que se lució el nuevo baterista Chris Sharrock.

Y precisamente el nuevo dueño de los parches fue el encargado de aporrear su redoblante para otro rocanrol legendario Alcohol y Cigarrillos del primer álbum.

Pegadito sonó uno de los primeros temas compuestos por Liam, The Meaning of Soul, incluido en Don’t Believe the truth, en que las pantallas se convirtieron en un gigantesco mar de diapositivas rojas.

La puesta en escena incluyó también la filmación de un volcán en erupción y los mares de lava que arrojó cuando la banda tocó To Be Where There’s Life de su último CD, mientras hermosas fans disfrutaban las canciones.

Noel cantó otra canción del disco nuevo, Waiting For The Rapture, que arrancó con unos hermosos arreglos de piano y concluyó con muy buenos juegos de guitarra.

Para la hermosa balada Masterplan, Noel dijo algunas palabras en castellano, presentó al nuevo baterista y pidió cantarle el feliz cumpleaños al tecladista Jay Darlington, un clon de George Harrison en su época más hippie.

Luego, Gem Archer mostró sus dotes de guitarrista con un exquisito solo en la balada Songbird, una de las primeras canciones compuestas por el bocón Liam.

Cuando promediaba el show, la banda se despachó con Morning Glory, uno de los hits de su segundo disco, que gracias a su poderoso estribillo, le permitió a los británicos llevarse todo puesto en el Monumental.

Más tarde, Noel volvió a tomar el micrófono para cantar “The Importance of Being Idle”, esa oda británica a lo Kinks, que engalana “Dont’ Believe the Truth”, en el que la gente lo acompañó de la A a la Z.

Luego, Liam también demostró que él también puede componer grandes baladas épicas al tocar I’m Outta Time, una canción que compuso para el último CD.

Para una banda que logra siempre grandes momentos, no podían faltar las fotos épicas del segmento en que tocó Wonderwall, una de las mejores canciones de los ’90, un pedazo de historia de varias generaciones alrededor del planeta.

Otro momento central corrió a cargo de Noel y su versión, cariñosa y emocionada de Don’t look back in anger, ese baladón del segundo disco, que Gem ilustró con muchos arabescos y con un solo de notable buen gusto.

La gente cantó el final de este clásico, pero Noel arremetió de nuevo con los últimos acordes, se quedó con el final y un aplauso emocionado de los fans argentinos.

El cierre fue una gema -y van…-, del segundo disco que es Champagne Supernova, en el que Noel le confirmó a todos que es un gran guitarrista al lanzarse a un solo increíble y formidable.

El cierre fue para un clásico de los Beatles, Yo soy la Morsa, en el que Oasis demostró por qué es junto a U2, Radiohead y Coldplay, una de las mejores bandas del mundo.

La densidad sónica y psicodélica alcanzada por Oasis en la interpretación de este delirio de los Beatles, también ratificó que si fueran vagos a la hora de componer, los Oasis también serían la mejor banda de covers del mundo.

fuente: Agencia Télam.

04
May
09

videos de oasis en Argentina

The Masterplan

Don’t Look Back In Anger

Wonderwall

Champagne Supernova

Lyla

Falling Down

Y en este canal de Youtube puedes ver algunos más con excelente calidad…

04
May
09

RS Argentina: Oasis: la balada de Noel y Liam

Ante unas 40 mil personas, los ingleses se presentaron en el Monumental, en lo que fue su cuarta visita a la Argentina; crónica y fotos.

“Fuckin´ In The Bushes”: los sampleos distorsionados del tema-mashup de Standing on the Shoulder of Giants fueron los que permitieron a Oasis salir por primera vez al escenario del Monumental. Una suerte de ambiciosa pretensión -la de llenar el Estadio de Nuñez- por parte de la banda inglesa que ya se presentó cuatro veces, con ésta, en nuestro país pero nunca con un show de estas dimensiones. Cuatro, también, son los discos que separan los dos megaexitosos Definitely Maybe y (What´s The Story) Morning Glory? de Dig Out Your Soul, el último, editado el año pasado y la excusa que los trajo de vuelta a Buenos Aires rodeados, además, de los rumores de que éste sería el último recital de su carrera. Puras patrañas.

Es que a lo largo de la noche –su noche, que en realidad duró poco más de hora y media-, los Gallagher no solamente se encargaron de dejar en claro su intención de volver (y, ergo, desacreditar lo sostenido por las malas lenguas) sino también de demostrar que, a pesar de su particularmente fría puesta en escena (“son ingleses”, dirán muchos, pero el argumento no es suficiente) y que la era de la máquina de hacer hits quedó atrás, todavía pueden.

Y así lo hicieron: con un setlist centrado en su reciente trabajo (de los 20 temas de la lista, seis, incluida la balada de Liam ” I’m Outta Time” y el falsete de Noel en el abrasivo “Waiting For The Rapture”) y recorriendo a saltos sus dos master pieces. La famosa arrogancia de Liam que salta a la vista con cada uno de sus acercamientos al micrófono, en contraste con el esfuerzo amable por parte de Noel (aunque…ver apartado), fue amainada por la sucesión de hits. “Rock ´n´ Roll Star” abrió el juego y luego “Cigarettes & Alcohol” (y esa cita a Marc Bolan en el riff inicial); y las masivamente coreadas “Morning Glory”, “Wonderwall” y “Don´t Look Back In Anger” (también, ver apartado). Si olvidáramos que la misión del show no era precisamente recorrer los grandes éxitos, las ausencias, claro, se harían notar: faltaron, quizás, “Live Forever”, “Don´t go Away”, “Go Let It Out” y “Little by Little.

Y la cosa pareció mantenerse siempre en un mismo nivel, sin sobresaltos pero tampoco decayendo: el guitarrista Gem Archer se lució en “To Be Where There’s Life”, canción que compuso y cuya letra da nombre al último disco y Noel hizo lo suyo en “The Importance Of Being Idle”, esa oda a la vagancia en insuperable falsete; mientras que Chris Sharrock, el nuevo baterista reemplazo de Zak Starkey, cumplía con su parte también. Y un cover para el final, como en cada una de sus visitas. Esta vez, al igual que en la primera (en el Luna Park, hace once años), fue “I am The Walrus”, genialidad Beatle. Con muy pocas palabras, la despedida ideal de la mano de sus maestros, más cuelgue de acoples para cerrar. Y eso fue todo, amigos.

Por Yamila Trautman

Top 5: los mejores momentos

“Cigarettes & Alcohol”: La cima del primer cuarto del recital. La resignificación del boogie marca T-Rex por parte de la guitarra de Noel, la garganta de Liam a punto caramelo, Gem Archer acompañando con sus seis cuerdas y una base monolítica para el gran himno lad de los 90: “Estaba buscando algo de acción, pero todo lo que tengo son cigarrillos y alcohol”.

“The Masterplan”: Lo mejor del primer momento solista de Noel: esta balada mid tempo con el compositor en la acústica y épica romántica por donde se mire. Muy festejada por los asistentes tras ser anunciada, incluyó la genial frase antidemagogia por parte del mayor de los Gallagher, tras escuchar el típico “Olé, olé olé, Noel, Noel”: “Gracias, pero no hay tiempo para esto”.

“Supersonic”: El final del set encontró a Oasis tan afilado como al comienzo, con Liam pidiendo “gin and tonic” desde la letra y Noel desgarrando el que fue, sin dudas, el mejor solo de guitarra de la noche.

“Don’t Look Back In Anger”: La balada por excelencia de los mancunianos ya tiene el código asumido entre Noel y la gente: el músico dejando al público cantar el estribillo completo. Pero, en este caso, el pacto implícito del primer bis incluyó (tras el solo ejecutado por Gem Archer), tras el final entonado por la gente, un emocionado falsette de Noel. Piel de gallina garantizada al 100%.

“I am the Walrus”: Como solían hacer nuestros Menos Que Cero, Oasis cierra sus presentaciones con un cover. Y en este caso repitieron el tema que ejecutaron en su primera visita en el Luna Park: el más “político” de toda la trayectoria de John Lennon, tal como señaló el crítico Ian Mac Donald en el libro Revolution in the Head. Por las pantallas desfilaron una serie de animaciones con claros motivos psicodélicos y el final, como era de esperarse, fue a todo acople de la mano de Noel, quien se quedó sólo en el tablado para aplaudir y saludar a la gente.

Por Pablo Strozza


03
May
09

transmisión en vivo desde River

la radio Metro 95.1 transmitió en vivo el show desde River, conducido por Andy Kusnetzoff y Gabriel Schulz.

Fotos desde el estadio, cortesía de FM Metro 95.1

03
May
09

“Oasis es pasión, buen gusto y un buen corte de pelo”

Artículo por Sergio Marchi, que apareció en el sitio CriticaDigital.com el día de hoy.

Oasis 2009Noel Gallagher sabe que Oasis ha sabido ganarse su lugar en una larga dinastía que se inaugura en los años 60 con los Beatles y que se continúa a lo largo del tiempo con los Rolling Stones, Who, Kinks, Led Zeppelin y algunos otros pocos grupos. “Somos la última de las grandes bandas”, dijo el líder indiscutido de este grupo británico que ya lleva quince años de existencia. Suena petulante, pero que no deja de tener un componente de verdad. Se le podrían oponer los nombres de Radiohead o Coldplay para desmentirlo, pero sería complicado encontrar otros ejemplos. Aún así, Oasis los supera en arraigo popular y no es casualidad que esta noche tocan en el estadio de River (Thom Yorke cantó en el Club Ciudad y Chris Martin en el Gran Rex).

En estos últimos tiempos, Oasis recuperó su estatus de supergrupo tras una etapa de floja inspiración, gracias a su nuevo álbum Dig Out Your Soul, que les elevó no sólo la calidad artística sino también la venta de discos y entradas, revitalizando su característica arrogancia.

Andy Bell, actual bajista, ingresó al grupo al mismo tiempo que Gem Archer en 1999, cuando Oasis atravesaba una gran crisis. Y se lo recuerda a Crítica de la Argentina cuando se le pregunta por su arribo al grupo de los Gallagher: “Gem y yo llegamos en un momento difícil. Y desde ese entonces hemos mejorado mucho como banda. Es como si fueran dos bandas diferentes; será difícil para nosotros alcanzar la marca de discos como Definitely Maybe y What’s the Story… Morning Glory, que eran increíbles. Pero a la vez estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho desde entonces. Se pone más y más interesante hacer música con esta gente”.

Cuando dice “esta gente” se refiere a los Hermanos Macana del rock and roll: Liam y Noel Gallagher. El primero, un fabuloso cantante con un registro que evoca al de John Lennon (¡de hecho su hijo se llama Lennon Francis!) y una estampa de rockstar total. Noel, compositor principal de Oasis, también es buen cantante, no tan buen mozo, pero sí es la inteligencia detrás de su hermano Liam, que no se caracteriza por abundancia de luces. Como los personajes de Los autos locos, viven peleando el uno con el otro y, a la vez, cada vez que uno de ellos ha estado en peligro, el restante siempre estuvo de su lado. ¿Qué opina Andy Bell, como espectador cotidiano, de las colisiones dentro de Oasis? “La relación entre Noel y Liam es Oasis. Y no importa si la relación es buena o mala: lo bueno y lo malo es lo que hace a Oasis. Necesitás las dos cosas”.

–¿Oasis convoca hoy más gente que hace dos o tres años?

–Sí. Parece que esta vez tenemos un público más numeroso, pero a la vez más joven. Cerca del escenario, lo que se ve son pibes chicos. Los viejos fans siguen allí, pero están un poco más atrás.

–¿Creés que Dig Out Your Soul es mejor que los discos recientes? ¿Influye eso en la convocatoria?

–Sí, influye, pero Oasis también tiene una historia. Dig Out Your Soul es lo mejor que hicimos, al menos desde que yo estoy en la banda. Pudimos finalmente sacar cierto sonido psicodélico que estaba dentro de Oasis, pero que hasta ahora no habíamos podido trasladar a un disco.

–Estás hace casi nueve años. ¿Notás cambios desde tu llegada?

–Sí, hubo muchos cambios. Al comienzo, no sabía cómo era por dentro la banda; era como caminar a ciegas. Cuando entramos con Gem era como “ellos contra nosotros”. Y ahora nosotros somos todos: somos Oasis.

–¿Cuál fue tu mejor momento en Oasis?

–Subir a escena en el estadio de Wembley. Y ya estar en Oasis, que es una banda que produce una reacción tan fuerte, te da una sensación especial, como de orgullo. También hubo otros momentos memorables, como los encuentros con Ringo Starr y con Paul McCartney. A Ringo lo conocimos cuando se nos unió su hijo Zak (actualmente reemplazado por Chris Sharrock), y pasamos toda la noche conversando con él. A Paul lo conocimos cuando estaba ensayando para el Superbowl y nosotros estábamos grabando en Los Ángeles. Se sentó y comenzó a tocar el bajo con la canción que estábamos grabando y me pasó algunos trucos; fue muy generoso de su parte.

–Noel dijo que Oasis era la última gran banda de rock inglés en la tradición Beatles, Who y Kinks. ¿Te reconocés en esa tradición?

–Sí, pero no creo que vayamos a ser los últimos. Alguien va a tener que aparecer para reemplazar a Oasis en algún momento. No veo ninguna banda ahora, pero espero que surja. Pensé que podía ser Kasabian, pero sus canciones son un poco oscuras y misteriosas. Necesitás una banda con pasión, sentimiento, frescura y actitud, pero que también componga canciones que después les puedas cantar con orgullo a tus hijos. Como los Beatles, que hicieron muchas canciones de cuna.

–¿Qué es lo que hace especial a Oasis: la actitud, las canciones o el sonido?

–Es la pasión. La pasión, el buen gusto y un buen corte de pelo.

Primero vino Noel como “plomo”

Oasis siempre fue una banda muy popular en la Argentina, como casi todas las grandes bandas inglesas. Y el romance creció desde la nada. Noel Gallagher ya conocía Buenos Aires, por haber venido a trabajar como plomo de la banda Inspiral Carpets, en dos oportunidades en 1991. Su apodo dentro de esa delegación era “Monobrow” (monoceja).

En 1998, Oasis debutó aquí con dos aturdidoras presentaciones en el Luna Park. Volvieron tres años más tarde para tocar como cierre en el Buenos Aires Hot Festival, pero según se cuenta Noel se rehusó a cerrar el show donde también tocaba Neil Young: le parecía una falta de respeto para con uno de sus ídolos. De manera que hicieron de teloneros y cuando Oasis terminó de tocar, sólo un tercio de la audiencia se quedó para ver a Young.

Regresaron al Campo Argentino de Polo en 2006 y el público ya era casi el doble. Hoy realizarán su primer River.

Nadie habló de separarse

Corrió fuerte el rumor de que el de River iba a ser el último show de Oasis. Hubo histeria por parte de algunos fans, pero otros más memoriosos recordaron que esta situación se anunció muchísimas veces. Y los más atrevidos sugirieron que era un ardid para elevar la venta anticipada de entradas.

Andy Bell jura no saber nada de todo esto. “Nunca nadie mencionó la posibilidad siquiera, y estamos ocupados preparando esta gira y nuestras posteriores presentaciones en Gran Bretaña”, afirma. ¿Y qué hay del anuncio de Noel de que Oasis entraría en receso y todos grabarían discos solistas? “Pienso que en algún momento puede estar bien. Pero no tengo ningún plan de hacer mi propio álbum. Ciertamente, me encantaría escuchar el de Noel, pero no creo que ahora él tenga tiempo para hacerlo. Tal vez en el futuro. Liam ahora está muy interesado con su línea de ropa (Pretty Green), pero si tiene alguna idea musical en su cabeza, es para Oasis. A mí también me pasa eso. Creo que surgiría algún tipo de problemas si intentara llevar adelante dos proyectos musicales. OK, uno nunca sabe lo que puede pasar, pero la verdad es que ni veo posible esa idea de los trabajos solistas. Al menos por ahora”.

El mito de los bateristas de rock que hacen ¡boom! y explotan

En el documental ficticio This Is Spinal Tap, una banda batalla con varios problemas, uno de ellos muy severo: los bateristas le explotan, literalmente. Sin explicación, ¡boom! y se van. A Oasis le ha pasado algo parecido: a lo largo de sus quince años ya les explotaron tres y vendrán a la Argentina con el cuarto: Chris Sharrock, ex batero de Robbie Williams. El primero que tuvieron, Tony McCarroll, fue despedido en 1995 y reemplazado por Alan White, que duró casi nueve años en la silla caliente, pero Noel Gallagher le sacó tarjeta roja en 2004. Un experto se ofreció a ocupar su puesto: Zak Starkey, el hijo de Ringo Starr, que estaba de vacaciones porque su banda, The Who, había terminado una larga gira. Su debut fue ante 150 mil personas en Glastonbury. Duró hasta la grabación del último álbum de Oasis, tras lo cual abandonó el grupo en buenos términos.

Hoy, Andy Bell se muestra muy entusiasmado con la llegada del nuevo miembro: “Chris mejoró las cosas. Adoro a Zak que, sin dudas, es un baterista fantástico, pero Chris es como si hubiera nacido para ser miembro de Oasis. Lo sentimos como un hermano. De la misma manera en que Gem y yo fuimos recibidos con tanto amor por la banda. Encajamos y pudimos trabajar juntos muy bien, al punto en que nadie piensa en irse. Y lo mismo pasó con Chris: no veo la hora de que grabemos con él. A veces hasta me olvido de que no estuvo en el álbum con nosotros.

–¿Por qué no siguió Zak Starkey?

–Creo que tenía mucho trabajo con The Who y además estaba muy cansado. Tenía que elegir, no podía estar con los dos grupos, pero The Who es como su familia. Ringo era muy amigo de Keith Moon, que fue quien le regaló la primera batería a Zak. Era lógico que los eligiese.

–¡Y son The Who, nada menos!

–Verdad. Pero nosotros somos Oasis.




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